
Por Luis Álvarez
Con toda justicia se recuerda hoy a René Jáuregui como un pilar fundamental en la evolución del periodismo económico chileno, porque cuando estaba en Economía y Negocios le propuso a sus colegas fundar lo que hoy es el Diario Financiero, medio de comunicación clave y consolidado en el mundo económico y de negocios de Chile.
Agradezco poder contar una historia personal que va un poco más allá de esto y recordar a mi amigo René como la persona que fue, siempre profundamente reflexivo, pero a la vez dueño de una simpatía y encanto que pudieron percibir todos quienes lo conocieron y que hoy expresan ese aprecio ante su partida.
Lo conocí en el año 1975, cuando ingresamos a la carrera de Licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, cuando ir a Larraín con Las Perdices era como salir de Santiago. Con él y otros tres compañeros formamos un grupo de estudio, que a veces se pasaba una noche entera repasando materias en casa de uno de sus integrantes. René era el alma del grupo. Contaba historias graciosas de sus largos viajes cotidianos desde su casa que quedaba al frente del Templo Votivo de Maipú hasta la universidad. El grupo duró hasta que uno de sus integrantes fue detenido por la DINA, porque era dirigente de la Juventud Socialista. No supimos de él hasta que en 1978 nos enteramos por el diario que había sido liberado y había partido al exilio.
La carrera fue cerrada por el régimen en 1976. Nunca supimos la razón exacta, sólo supimos que era mal mirado el cuerpo académico formado por muchos profesores demócrata cristianos. La universidad nos dio a elegir entre Periodismo y Sociología. Con René entramos a Periodismo. Seguimos siendo compañeros y seguimos estudiando juntos en su casa de Maipú donde era bien recibido siempre por su mamá Yola, que en 1988 fue amenazada por haber participado en la Franja del No (fue la señora del spot de la taza de té).
Compartíamos con René el gusto por la música, guitarreábamos en juntas con amigos. Era un muy buen intérprete de zambas argentinas e, incluso, integró un grupo que cantaba ese tipo de música vestido con ponchos color granate.
En la universidad conoció a Gloria Cumsille, pololearon durante toda la carrera y se casaron. Ella era también de esas personas adorables, que caen bien donde sea que lleguen. Fue periodista de Estrategia y acompañó a su marido en su proyecto de diario económico. Su último trabajo fue en el Ministerio de Hacienda, como jefa de prensa del ministro Eduardo Aninat. Un cáncer la acosó durante 11 años y la fuimos perdiendo lentamente, junto con la profunda pena que veíamos en René porque ambos nos transmitían una complicidad propia de enamorados permanentes.
Tuvieron tres hijos: Eduardo (Edo), Pablo y Francisco. Conocí a los tres desde que fueron unos recién nacidos y fueron parte feliz de una familia férreamente unida que sólo rompió la partida de la Yoya.
Mi amistad con ellos me permitió ser testigo de la evolución que iba teniendo el proyecto de crear un diario dedicado a la economía y los negocios, porque hasta ese momento el tema sólo era patrimonio de Economía y Negocios de El Mercurio y en Estrategia, que era un semanario.
René fue parte de Economía y Negocios de El Mercurio, cuando Joaquín Lavín fue su editor y convirtió lo que era un suplemento de informes económicos en un cuerpo que concentró todas las noticias relacionadas a la economía y a los negocios. Hasta entonces, lo que se publicaba eran casi exclusivamente noticias económicas y eran parte del Cuerpo C del diario.
Estando ahí se le ocurrió esa idea de desarrollar un proyecto independiente y sumó a Roberto Meza, Osvaldo Cifuentes, Enrique Contreras y Mario Vack Flores. No recuerdo en lo personal cuando ingresó Pedro Lizana.
Hay toda una historia aún pendiente sobre el nacimiento del Diario Financiero. Al principio no pudo llamarse así, porque el dueño de Estrategia había registrado como marca toda una lista de palabras relacionadas con economía y finanzas. Entonces el diario sólo pudo llamarse El Diario y abajo tenía las palabras, economía, finanzas, negocios (o algo así).
Siempre estuve al tanto del estrés, las angustias y los éxitos que iba teniendo El Diario, porque además de René tenía varios otros amigos trabajando allí.
Cuando vendieron el diario a Ricardo Claro, René tuvo otra idea visionaria, que fue crear una agencia de comunicaciones, llamada JC&L, junto a Enrique Contreras y Ariel Leporatti.
Estando yo en Reuters, como editor del servicio económico local, le pedí a René que nos colaborara con información de temas económicos. Por supuesto que fue un gran aporte.
Y años más tarde, el destino me llevó a ser subdirector del Diario Financiero, cuando lo dirigía Roberto Pulido, que ya sufría notorios síntomas de la enfermedad que lo llevó a la muerte en la plenitud de su carrera.
Como amigos, seguíamos juntándonos en diferentes casas. Cantábamos, contábamos historias, nos poníamos al día de nuestros proyectos y trabajos, hablábamos de periodismo e íbamos viendo crecer a nuestros hijos.
La muerte de Gloria fue un duro golpe para René y para sus hijos. Fue un golpe para todos. Nos vimos ya con menos frecuencia con él y la distancia física nos alejó cuando se fue a vivir al sur. Siempre supe que en cualquier ocasión en que nos encontráramos, iba a ser con un abrazo largo y una alegría grande de encontrarnos.
El periodismo económico chileno debe poner a René Jáuregui entre sus grandes promotores y precursores, como también lo fue en la idea de asesorar empresas e instituciones en sus necesidades de comunicación integral. En lo personal, tengo los mejores recuerdos de René y lo seguiré recordando por siempre como uno de mis grandes amigos.